El televisor, es muchas veces el primer elemento a partir del cual estructuramos el salón. El centro a partir del cual se extienden todas las decisiones decorativas. Y, por eso, les tan importante cuidar visualmente la pared en el que la situamos.
Como expertos en ofrecerte las mejores soluciones para que veas la televisión de lo forma más cómoda, hemos recopilado estas 12 propuesta de diseño. Y lo mejor es que no hace falta una reforma para aplicarlas: tan solo ganas y unas cuantas horas disponibles.
¿Qué idea te gusta más?
Antes de elegir colores o accesorios, conviene resolver estos cinco puntos. Estas decisiones determinan qué ideas son viables y cuáles no encajan en tu espacio.
Como regla general, el centro de la pantalla debe quedar a la altura de los ojos cuando estás sentado en el sofá, lo que suele situarse entre 100 y 115 cm desde el suelo. Una TV demasiado alta obliga a estirar el cuello y rompe visualmente la composición de la pared. Si vas a montar una balda o un mueble bajo, mide primero dónde quedará el centro de la pantalla. Aquí puedes ver más información sobre a qué altura colgar tu TV en la pared.
Para televisores 4K, la distancia recomendada es aproximadamente 1,5 veces la diagonal de la pantalla. Es decir, una TV de 55 pulgadas (140 cm) se ve cómoda a unos 2,1 metros. Esto afecta a cuánto puedes "decorar alrededor": en distancias cortas, menos es más. Aquí puedes leer más sobre la distancia recomendada entre la tele y el sofá.
Es la diferencia entre una pared que parece de revista y una que parece improvisada. Hay varias maneras de ocultar los cables y conseguir un espacio ordenado: (1) empotrar los cables en la pared (requiere obra menor), (2) usar canaletas o un cubrecables como el de Vogel’s pintados del mismo color que la pared, o (3) esconderlos detrás de un mueble bajo o panel decorativo. Y un cuarto camino, especialmente útil si vas a usar un soporte de pared como los de Vogel’s: elegir directamente un soporte con gestión de cables integrada. Esto es especialmente importante si te decantas por un soporte giratorio o articulado, porque al mover la TV los cables quedan a la vista si no están bien recogidos. Los soportes de Vogel’s incorporan canales internos que guían los cables a lo largo del brazo y los mantienen ordenados en cualquier posición. Si vas a invertir en decorar, no escatimes aquí.
El tipo de soporte que elijas condiciona toda la decoración de la pared. No es lo mismo trabajar con una TV pegada al muro que con una que puede moverse, y conviene tenerlo claro antes de pintar, montar listones o colgar cuadros. En esencia, hay tres familias:
Soporte fijo. La TV queda totalmente plana contra la pared, casi al ras. Es la opción más limpia visualmente y la que mejor encaja con paredes muy decoradas (galerías de cuadros, paneles de listones, papel pintado), porque la pantalla se integra como un elemento más. Eso sí, exige que la altura y la posición frente al sofá sean las correctas desde el primer minuto: no hay margen para ajustar luego.
Soporte inclinable. Permite inclinar la pantalla hacia abajo unos grados. Es la solución más cómoda cuando, por razones decorativas o por la distribución del salón, la TV queda algo más alta de lo ideal (por ejemplo, sobre una chimenea o sobre un mueble alto). Inclinándola unos grados se recupera el ángulo de visión correcto y se evita el cansancio de cuello.
Soporte giratorio o articulado. Es el más versátil: además de inclinarse, permite girar la TV de lado a lado y, en muchos modelos, alejarla varios centímetros de la pared. Ideal para salones abiertos a la cocina, espacios en “L” o habitaciones donde la TV se ve desde distintos puntos. Aquí, más que en ningún otro caso, importa elegir un soporte con gestión de cables integrada: cada vez que muevas la pantalla, los cables seguirán recogidos en lugar de quedar colgando a la vista. Los hay que son motorizados.
No siempre la mejor solución es colgar la TV de la pared. Un soporte de pie, en muchos casos, da más libertad decorativa y resuelve situaciones donde la pared, sencillamente, no acompaña: paredes de pladur que no soportan bien el peso, paredes con instalaciones que no se pueden tocar, alquileres en los que no quieres taladrar, o salones de planta abierta donde la TV tiene que poder mirar hacia varios sitios.
Decorativamente, un soporte de pie hace que la TV deje de competir con la pared. Te permite tratarla como un mueble más —con su propia base, sus propias proporciones— y dejar el fondo libre para colgar lo que quieras: un cuadro grande, una composición de marcos, un mural. También es la solución más práctica si te mudas a menudo, ya que se desmonta y se traslada como cualquier otro mueble.
Lo único a tener en cuenta: la base ocupa algo de suelo, así que si tu salón es muy pequeño, mide bien antes de decidirte.
1. Panel de listones de madera
Es probablemente la idea más popular de los últimos años, y por buenas razones: aporta calidez, textura y una sensación inmediata de diseño cuidado. Los listones verticales, en roble natural o nogal, hacen que la pared parezca más alta y disimulan los cables tras la TV. Para un acabado más actual, combínalos con un fondo en verde oliva, azul noche o terracota.
Funciona bien tanto en salones modernos como en pisos antiguos rehabilitados. Si el presupuesto aprieta, hay paneles prefabricados que se atornillan directamente sobre la pared en una tarde.
2. Pared pintada en un tono envolvente
La forma más económica y efectiva de transformar la zona del televisor es pintar solo esa pared en un color más oscuro o saturado que el resto del salón. Verdes profundos, azules petróleo, granates apagados y grises carbón funcionan especialmente bien: la pantalla, al estar apagada, deja de ser un agujero negro y se integra en la pared.
Si tu salón tiene mucha luz natural, no temas a los tonos oscuros: solo absorberán los reflejos. En salones con poca luz, prueba con verdes salvia o azules grisáceos.
Convertir el televisor en una pieza más de una pared-galería es una solución elegante para quien no quiere que la pantalla domine el espacio. La clave está en tres cosas:
Apaga la televisión un momento y haz una foto: si visualmente la pantalla "desaparece" entre los marcos, lo has clavado.
4. Mueble bajo flotante
Un mueble suspendido, sin patas, alarga visualmente el salón y deja el suelo libre, lo que es un truco infalible para salas pequeñas. Combinado con una pared en color liso y un par de objetos decorativos encima (un jarrón, un libro grande, una vela), es la fórmula minimalista por excelencia.
Si lo eliges en un acabado mate y de color claro, refleja la luz; en tonos oscuros, aporta peso y serenidad.
5. Pared de obra vista o microcemento
El ladrillo visto, la piedra natural y el microcemento aportan textura sin necesidad de añadir objetos. Son ideales para salones de estilo industrial, rústico moderno o mediterráneo. El microcemento, en particular, permite crear superficies continuas sin juntas, lo que hace que la TV parezca casi "incrustada" en la pared.
6. Estantería integrada de pared a pared
Si tienes libros, vinilos o una colección que enseñar, una estantería que ocupe toda la pared y "abrace" la televisión es una de las soluciones más personales. Lo importante: dejar el hueco del televisor más profundo que el resto, para que la pantalla quede al ras o ligeramente retranqueada, no proyectada hacia el salón.
Para que no parezca abrumador, deja al menos un 30 % de los huecos vacíos o con objetos espaciados.
A veces, la mejor decoración es la ausencia de ella. Un soporte articulado permite alejar la TV de la pared, orientarla hacia distintos puntos del salón y, sobre todo, libera la composición: la pantalla deja de competir con la pared porque, simplemente, no está pegada a ella.
Es una solución especialmente útil en salones con planta abierta o en habitaciones que se usan para varias actividades (ver series, trabajar, comer).
8. Chimenea (real o decorativa) bajo el televisor
La combinación chimenea + TV genera debate, pero bien resuelta funciona muy bien: ambos elementos se convierten en un único foco vertical. Si optas por una chimenea decorativa eléctrica, elige un modelo empotrado y sin marco prominente, para que no compita visualmente con la pantalla.
Eso sí: vigila el calor. Las TV no llevan bien las temperaturas altas; deja al menos 30 cm entre la parte superior de la chimenea y la base del televisor.
9. Plantas grandes a los lados
Una ficus lyrata, un kentia o una monstera deliciosa a un lado del mueble del televisor rompe la rigidez de las líneas rectas y aporta vida. Es uno de los recursos más sencillos y con más impacto. Para que funcione, la planta debe ser claramente más alta que el mueble bajo, idealmente llegando a la altura del centro de la pantalla o por encima.
10. Pared con TV tipo "marco" (estilo The Frame)
Los televisores que imitan un cuadro cuando están apagados han abierto una categoría completa de decoración. Si tienes uno, sácale partido: rodéalo de obra gráfica de tamaño parecido, con marcos coherentes, y dispón el conjunto como si fuera una pequeña exposición.
Si no tienes este tipo de TV, puedes conseguir un efecto similar añadiendo un marco decorativo de madera alrededor de la pantalla.
11. Iluminación indirecta detrás de la pantalla
Una tira LED detrás del televisor (lo que en muchos sitios se vende como "bias lighting") cumple dos funciones: descansa la vista cuando ves series por la noche y crea un halo de luz que destaca la pared sin recargarla. Elige tiras con temperatura de color regulable y luz cálida por defecto.
12. Mural o papel pintado de gran formato
Para los más atrevidos. Un papel pintado con un motivo botánico, geométrico o tipo mural artístico convierte la pared del televisor en una declaración de intenciones. El truco para que la TV no se "pierda" en el patrón es elegir murales con una zona central más calmada o sin patrón, justo donde irá la pantalla.
Errores comunes al decorar la pared del televisor
Estos son los fallos que vemos con más frecuencia y que es fácil evitar si se conocen de antemano:
Colocar la TV demasiado alta. Es el error número uno. Tener que mirar hacia arriba durante dos horas de película es incómodo, y además rompe la composición.
Saturar la pared. Si pones cuadros, estantes, plantas y un mueble lleno de objetos, todo a la vez, el ojo no sabe dónde mirar. Mejor elegir dos o tres recursos y dejarles espacio para respirar.
Ignorar los cables. Una pared bien decorada con tres cables negros colgando es una pared mal decorada.
No tener en cuenta los reflejos. Si la TV queda enfrente de una ventana grande, los reflejos arruinan tanto la imagen como el efecto decorativo. Considera girar el mueble o usar un soporte articulado.
Elegir el mueble antes que la TV. El mueble debe ser claramente más ancho que el televisor (al menos 30 cm más a cada lado) para que la composición esté equilibrada.
Prioriza el mueble flotante (idea 4), la pared pintada en color envolvente (idea 2) y la iluminación indirecta (idea 11). Evita las estanterías masivas y los murales muy recargados: el espacio agradecerá la calma visual.
Tienes margen para apostar fuerte. El panel de listones de madera (idea 1), la estantería integrada (idea 6) o el papel pintado de gran formato (idea 12) son opciones que lucirán especialmente bien.
Pintar la pared (idea 2) y añadir plantas grandes (idea 9) es probablemente la combinación con mejor relación impacto/coste. Por menos de 100 euros transformas completamente la zona.
La galería de cuadros (idea 3), el soporte articulado con pared desnuda (idea 7) y las plantas (idea 9) son las opciones más reversibles. Para una transformación mayor sin obra, los paneles de listones autoportantes se desmontan sin dejar rastro si se atornillan con tacos pequeños.
Decorar la pared del televisor no consiste en "esconder" la pantalla, sino en integrarla. Las soluciones que mejor funcionan son las que tratan al televisor como un elemento más de la composición, ni el protagonista absoluto ni un intruso al que disimular. Empieza por lo básico: altura correcta, cables ocultos y una idea decorativa coherente con el resto del salón. A partir de ahí, lo difícil es elegir.